Un estudio francés concluyó que los trabajadores que desempeñan trabajos en caja, así como los empleados de fábricas de papel térmico presentan concentraciones de bisfenol A (BPA) en su orina significativamente mayores que el resto de la población.

Los investigadores analizaron los niveles de BPA en las muestras de orina de 90 cajeras/os de diez centros comerciales y de ocio y se compararon con los de 44 colegas que no manipulaban recibos de caja.

“Los empleados de las presentaciones del grupo de expuestos presentaron niveles de BPA significativamente más altos que los empleados del grupo testigo”, afirman los investigadores.

Por su parte, los empleados de la empresa papelera mostraron niveles de BPA diez veces superiores a las de los cajeros. Además de la exposición cutánea, los trabajadores de la papelera también se contaminaban por la vía de inhalación, a causa del polvo.

El bisfenol A (BPA) se ha usado durante más de 50 años en la producción de plástico de policarbonato, resinas epoxídicas y también como un ingrediente de los papeles térmicos incluyendo recibos, recibos de tarjetas de crédito y etiquetas adhesivas. La tendencia, sin embargo, es la sustitución de BPA por bisfenol S o BPS, cada vez más extendida en este sector.

Los datos experimentales sugieren que el BPA puede suponer un riesgo para la salud humana debido a su carácter de disruptor endocrino y los efectos podrían ocurrir a dosis muy bajas. La exposición al bisfenol A podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, la obesidad, la diabetes, los trastornos neurológicos y trastornos cardiovasculares que afectan al sistema reproductivo.

Gracias a una propuesta de Francia, el BPA puede pronto unirse a la lista de productos químicos cuyo uso está restringido en el mercado europeo que prohibiría poner en el mercado papel térmico cuyo contenido en BPA fuera igual o superior a 0,2% en peso.

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