Dra. Edda Cristina Villaamil Lepori
Profesor Titular consulto en la Cátedra de Toxicología y Química Legal del Departamento de Sanidad, Nutrición, Bromatología y Toxicología

La Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires celebra 60 años este 24 de mayo. Para acompañar a los miembros de esa comunidad universitaria, desde la Asociación Toxicológica Argentina realizamos una entrevista a la Dra. Edda Cristina Villaamil Lepori, quien es Profesor Titular consulto en la Cátedra de Toxicología y Química Legal del Departamento de Sanidad, Nutrición, Bromatología y Toxicología.

La Dra. Villaamil ha desarrollado una amplia carrera académica y de gestión en esa unidad ligada a la toxicología. Además de desempeñarse como directora del Departamento y del laboratorio “CENATOXA” (Laboratorio de Asesoramiento Toxicológico Analítico), es autora de numerosas publicaciones científicas, artículos, libros y capítulos de libros; y dirigió tesis de grado y posgrado y ha recibido numerosos premios y distinciones en su área de trabajo.

¿Cuándo comenzó su tarea como docente e investigadora en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires?

En 1975, empecé como ayudante ad-honrem y hoy continúo como Profesora Titular consulto. La Facultad de Farmacia y Bioquímica se crea en mayo de 1957 y mi ingreso como docente ocurre solo 18 años después. Hoy me parece increíble que haya colaborado al desarrollo y fortalecimiento de la Cátedra y de la Facultad y ser mínimamente parte de su historia.

¿En qué áreas de trabajo se desempeñó a lo largo de su carrera?

Desarrollé toda mi actividad profesional, como docente y como investigadora en la cátedra de Toxicología. Desde principios de los años 70, en la cátedra funciona un laboratorio asistencial de toxicología (CENATOXA) abierto a la comunidad. Esto ha sido realmente bueno ya que, por un lado, prestó un servicio que no existía en esos años en el país y, por otro, permitió una alta capacitación de los docentes y de los profesionales que se acercaban para realizar pasantías o concurrencias. Además, con el correr de los años, el crecimiento de los posibles analitos y biomarcadores a investigar, así como la adquisición paulatina de equipamiento instrumental, nos obligó a subdividir el laboratorio en distintas áreas. En su mayoría, participé en aquellas que se dedicaban a la formación de profesionales –Residencia en Toxicología para Bioquímicos- y a la investigación de compuestos orgánicos (plaguicidas, alcoholes, doping, fármacos y sus metabolitos, etc.).

¿Cuáles fueron los motivos que la impulsaron a dedicarse a la toxicología?

Desde estudiante, ya me parecía una disciplina apasionante. Para dedicarse a la toxicología se deben aplicar conocimientos de muchas áreas diferentes, como la farmacología, la analítica, la fisiología y fisiopatología, la biología, la estadística y la bioestadística, la física, la química, la fisicoquímica, etc. Esto me recuerda unas sabias palabras que a menudo decía el Dr. José Castro: “Para ser toxicólogo se necesita una clase de 10 años”. Y puedo asegurar que así es, ya que aprender a concertar todas estas áreas del conocimiento para dar respuestas adecuadas a situaciones que involucran a la toxicología no es tarea sencilla. Hoy día me sigue apasionando la especialidad y no dejo de aprender cada día.

¿Cómo ve el futuro de toxicología  en la Argentina?

La toxicología en nuestro país ha ido creciendo y, en los últimos años, el aumento de la demanda ha sido notable. Observo que existe necesidad de mayores servicios de diferentes áreas de la toxicología, como por ejemplo consumo de drogas. Hoy hay mayores demandas de controles de trabajadores expuestos a sustancias potencialmente peligrosas, de evaluaciones de residuos de compuestos orgánicos en alimentos (agroquímicos, hormonas, antibióticos, otros contaminantes), de evaluaciones de riesgo, de desarrollos para encontrar nuevos bioindicadores de exposición y bioindicadores precoces de efecto, etc. Pero además aparecieron nuevos eventos especialmente del ámbito oficial para realizar evaluaciones de posibles sitios contaminados, creación de más centros de atención y asistencia toxicológica en el país (CIAT) y creación de nuevos laboratorios especialmente en el área forense.

¿Cuál cree que deben ser los aspectos prioritarios en los cuales deberían focalizarse las políticas de ciencia y  tecnología en nuestro país para dar respuesta a la problemática toxicológica (ambiental, laboral, forense, clínica, consumo problemático de sustancias, etc.) actual?

A pesar del importante desarrollo de la toxicología, existe un grave problema en el país: la baja capacidad de formación post grado en algunas profesiones. Si bien existen carreras de especialización en universidades nacionales para la formación del médico toxicólogo, no ocurre lo mismo para el bioquímico, farmacéutico y el químico, especialmente en el área forense. Es necesario señalar la cantidad de cargos vacantes existentes por la falta de profesionales adecuadamente formados en toxicología. Cada vez que se plantea crear nuevas instituciones en el quehacer toxicológico surge la problemática de la escasez de personal altamente capacitado. Creo que debería priorizarse facilitar y apoyar las líneas de investigación en todas las sub-áreas de la toxicología y mejorar los subsidios otorgados promoviendo el mejoramiento del equipamiento existente. Además deberían promoverse y facilitarse los programas de capacitación de post grado en las distintas áreas de la toxicología.

Teniendo en cuenta que fue un miembro activo de  la comisión directiva de ATA desde sus comienzos, ¿cuál cree que debería ser el rol de nuestra asociación para dar respuestas a las necesidades y requerimientos de los profesionales vinculados a las distintas ramas de la toxicología?

La ATA tiene 30 años de existencia continuada. Ha ido adaptándose a los cambios propios de la disciplina en el transcurso del tiempo, su principal objetivo es crear un espacio de intercambio, actualización y discusión del conocimiento toxicológico. Esto se logra a través de jornadas y congresos, de la difusión a la producción científica a través de su revista Acta Toxicológica y mejorando la comunicación con los socios usando medios virtuales.  ¿Cuál debe  ser el rol de nuestra asociación? Difícil de responder…. No porque no tenga claro cuál sería, sino por las dificultades para su implementación. No hay que olvidar que los miembros de las diferentes comisiones de la ATA son profesionales en actividad, con lo cual disponen de un tiempo limitado para programar actividades en el marco de la ATA. Sería deseable ampliar la oferta de capacitación para los socios en forma continuada en las distintas áreas de la toxicología, incentivar el intercambio de experiencias con colegas y poder colaborar e implementar estrategias para promover una mayor asistencia de los socios a reuniones científicas nacionales e internacionales. Otro importante tema que preocupa a muchos socios y que se está abordando son las certificaciones de las especialidades.

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